
En mis macetas ya hay pequeñas plantitas de tomate, de albahaca, de ciboulette, de cebolla de verdeo y algunas más que todavía yo no identifico.
Hace tanto calor que tengo que regarlas varias veces al día. Descubrí que a las plantitas de tomate les gusta la sombra más que el sol. Y las acomodé en los lugares sombreados de la terraza.
Mis ganas de verlas crecer se transforman en atención. Más o menos agua. Más o menos sol.
Es todo lo que puedo ofrecerles. Y respeto, claro, por sus preferencias.
No trato de educarlas. No tengo que enseñarles nada. Aprendo.
Ellas, sin conciencia, y sin confundirse, cumplen con sus destinos. Si tengo (y tienen) suerte, los tomates, serán tomates, la albahaca, albahaca, y así.
Ellas, sin conciencia, sin confundirse y sin libertad (no pueden más que ser lo que son), aman su destino.
Yo, aprendo.
Me quedé pensando...
Si. Estoy del tomate. Aprendo de los tomates!!!
Hace tanto calor que tengo que regarlas varias veces al día. Descubrí que a las plantitas de tomate les gusta la sombra más que el sol. Y las acomodé en los lugares sombreados de la terraza.
Mis ganas de verlas crecer se transforman en atención. Más o menos agua. Más o menos sol.
Es todo lo que puedo ofrecerles. Y respeto, claro, por sus preferencias.
No trato de educarlas. No tengo que enseñarles nada. Aprendo.
Ellas, sin conciencia, y sin confundirse, cumplen con sus destinos. Si tengo (y tienen) suerte, los tomates, serán tomates, la albahaca, albahaca, y así.
Ellas, sin conciencia, sin confundirse y sin libertad (no pueden más que ser lo que son), aman su destino.
Yo, aprendo.
Me quedé pensando...
Si. Estoy del tomate. Aprendo de los tomates!!!